La seguridad de suministro y la competitividad industrial son los principales retos del sector energético en los próximos años

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El Ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, inauguró la V edición del Simposio Empresarial Internacional Funseam (Fundación para la Sostenibilidad Energética y Ambiental), en el transcurso de un acto en el que estuvo acompañado por el presidente de Enagás y Funseam, Antonio Llardén.

Nadal resaltó que “lo importante en cualquier política energética es hacer compatible el deseo con la realidad. Los gobiernos deben actuar con sentido de responsabilidad y tener los pies pegados en la tierra, no podemos ir por detrás de los avances tecnológicos, pero tampoco debemos ir muy por delante, porque entonces los gobiernos tendríamos un problema”.

El Ministro de Energía de España ha avanzado que “en 2020 España cumplirá con los objetivos de implantación de las energías renovables” y destacó que España “no puede prescindir de ningún tipo de energía, si no es que se produce un cambio tecnológico muy importante”.

En palabras de Miguel Antoñanzas, Vicepresidente Primero del Club Español de la Energía y CEO de Viesgo, que realizó la conferencia inaugural, “no hay atrás en políticas de sostenibilidad. Hay un antes y un después de la COP 21 de París”, Antoñanzas puso de manifiesto que “el cambio de modelo energético no se puede hacer de la noche a la mañana. Todas las energías hay que aprovecharlas al máximo antes de darlas de baja” y apuntó que “el 90% del transporte mundial se realiza con petróleo y el gas está llamado a ser la energía de transición”.

Por su parte, Christopher Jones, Director General Adjunto de la Dirección General de Energía de la Comisión Europea, en su participación abordó la situación del sector energético bajo el prisma europeo pocas semanas después de la presentación de la que debe ser su hoja de ruta comunitaria para alcanzar los objetivos climáticos europeos que se desprenden del Acuerdo de París en el marco de la COP21.

A lo largo de las intervenciones de las empresas del sector energético, organizadas según subsectores, se puso de manifiesto la necesidad de avanzar hacia soluciones capaces de dar respuesta a las actuales coyunturas.

Así, para el sector eléctrico se señaló la necesidad de flexibilizar tal mercado, que a su vez juega un rol fundamental en la provisión de las señales correctas para la inversión, se puso de manifiesto el empoderamiento de los consumidores gracias a las nuevas tecnologías, analizándose en profundidad la cuestión de los precios finales de la electricidad, pagados tanto por consumidores domésticos como industriales, donde cada vez tienen mayor incidencia todos aquellos costes que se derivan de impuestos, gravámenes o cargos para financiar las políticas públicas.

En cuanto al sector de los hidrocarburos, se destacó el papel actual del petróleo como principal fuente energética, ocupando un papel relevante en la cobertura de la demanda de energía primaria a medio y largo plazo. A pesar de su posición destacada -que se mantendrá en los próximos años- se puso de manifiesto la necesidad de incorporar el vector de la sostenibilidad y la innovación en la cadena de valor.

Por último, se analizó la importancia del petróleo como fuente de energía, equiparándola con la importancia de la incertidumbre en relación a la evolución e impacto sobre la demanda.

En la tercera mesa, se resaltó importancia del gas natural como fuente energética de transición en el proceso de descarbonización de la economía. Se destacó la relevancia del gas en la cobertura de la demanda, poniendo de manifiesto el rol a desempeñar por el gas natural como combustible de transición hacia un escenario bajo en emisiones de CO2, estando llamado a ser una de las tecnologías que aporte, a través de los ciclos combinados, la flexibilidad necesaria que requiere todo sistema eléctrico con una elevada participación de las energías renovables. Este desarrollo vendrá explicado en gran medida por la inversión en infraestructuras capaces de garantizar la seguridad de suministro. En esta sesión se destacó también el papel de las infraestructuras en la consecución y creación del mercado interior de la energía.

Durante la sesión de conclusiones y oportunidades se analizaron los retos comunes del sector energético como consecuencia de la necesaria transición hacia sistemas energéticos bajos en emisiones de carbono y las consiguientes implicaciones en términos de seguridad de suministro y competitividad industrial, llegándose a la conclusión de que las empresas que triunfarán serán las que se adapten, se anticipen, tengan agilidad y flexibilidad financiera y, sobre todo, tengan la capacidad de atraer el talento.

En la ya tradicional sesión que se dedica a la situación del sector energético en América Latina se señaló el elevado compromiso medioambiental existente en la región y se puso especial énfasis en las oportunidades de negocio allí existentes.

En la ceremonia de clausura, presidida por Antonio Brufau, el presidente de Repsol puso de manifiesto que “es el momento de aplicar todos nuestros esfuerzos al desarrollo de nuevas tecnologías y nuevas formas de producción” que avancen “en el adecuado camino de la transición energética y que se basen exclusivamente en las estrictas reglas de mercado”. En este sentido, Brufau destacó que “las políticas públicas deben favorecer la creación de un entorno regulatorio neutral para todas las tecnologías y fuentes de energía”.

El presidente de Repsol señaló que “todos los sectores energéticos basen su futuro en disponer de tecnologías competitivas y procesos productivos que contribuyan al reto de la reducción de emisiones”.

Por su parte, Alberto Pototschnig, director de la Agencia de Cooperación de Reguladores de Energía (ACER), destacó en su conferencia de clausura el papel de la Agencia en el proceso de creación del mercado interior de la energía, con responsabilidades en el seguimiento de la cooperación regional entre los gestores de red de transporte de gas y electricidad.

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