Las placas solares de segunda mano no son una buena opción

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¿Vale la pena comprar una placa solar usada?, la respuesta de los expertos es un incontestable, NO.

Dichos profesionales reconocen que el precio de las mismas es menor al de un panel nuevo, pero por contra su rendimiento será también muy inferior, y no se dispondrá de garantía de fábrica ya que para ello debe aportarse una factura de compra original.

“Dado que dicha garantía es de 25 años, consideramos que es importante no renunciar a ella por ahorrarnos unos euros”, según se pone de manifiesto desde SunFields, para cuyos técnicos “no nos debemos dejar engañar por los precios bajos de esas placas usadas de segunda mano, pues nos acabarán saliendo mucho más caras que las nuevas”.

Según el informe de dicha compañía, ls placas fotovoltaicas usadas, proceden, en un 99% de los casos, de grandes instalaciones fotovoltaicas que han tenido problemas de producción, es decir, que presentan una producción más baja de lo que deberían, y que por lo tanto no son rentables para sus propietarios (grandes fondos de inversión generalmente). Por esa razón, se cambian por unas nuevas, y las usadas acaban en el mercado de paneles usados.

“Es decir, partimos de la base que, en un 99% de los casos, las placas usadas son de mala calidad y con problemas de rendimiento”.

Para SunFields, instalar un sistema de energía solaren cualquier propiedad debería dar un valor añadido a la misma, convertirse en un gran activo para la misma, reducir las facturas de electricidad y reducirla contaminación generada.

Cuando uno se decide a comprar paneles solares, debería asegurarse que funcionen de manera eficiente y que el proceso de instalación sea ejecutado correctamente. Si nos arriesgamos a comprar paneles solares de segunda mano y luego intentamos instalarlos nosotros mismos, podemos estarnos arriesgando a perder tiempo y, sobre todo, dinero.

“Comprar placas solares de segunda mano para ahorrarse un poco de dinero podría parecer una buena idea en ese momento, pero debemos tener en cuenta una serie de detalles muy importantes antes de tomar esa decisión”.

Rendimiento inferior a paneles nuevos

Si compramos paneles solares que se han utilizado y se han roto o dañado, entonces no van a producir toda la energía que deberían, por lo que ya estamos perdiendo parte de la inversión realizada.

Las células fotovoltaicas son muy frágiles si no se manipulan correctamente y si están dañadas disminuirán drásticamente su eficiencia de salida. Lo peor es que es muy difícil apreciar a simple vista si una o más células solares están dañadas.

Algunos paneles solares usados pueden venir con daños evidentes, pero la mayoría de estos daños no se van a apreciar hasta pasado un tiempo.

Si compramos placas fotovoltaicas que ya han sido usadas, debemos tener en cuenta que ya vamos a tener unas placas solares con una vida útil más corta. No es una buena idea comprar unos paneles que hayan tenido varios años de uso, pues vamos a tener que reemplazarlos mucho antes que si fueran nuevos, por lo que, al final, vamos a gastar más dinero que si hubiéramos comprado unos nuevos.

Las placas de segunda mano no disponen de garantía

Junto con los aspectos antes señalados, debemos tener en cuenta que muchos paneles solares de segunda mano disponibles en internet, no tienen una garantía de fabricante. Entonces, en el caso de en algún momento tengamos un problema de funcionamiento, o bajo rendimiento, no va a haber un fabricante que responda de esos paneles.

Cuando compramos placas solares nuevas de un distribuidor, vienen siempre con la garantía de fábrica vigente, y respaldada por la factura de compra, por lo que, en caso de cualquier incidencia, el fabricante se hará responsable de su sustitución o reparación o reembolso.

Quizá una idea podría estar rondando nuestra cabeza: ¿Reparar o arreglar un panel solar?, de ninguna manera, si un panel solar presenta problemas, hay que cambiarlo, pues su reparación es tan costosa que carece de sentido. Por lo tanto, una vez más, arriesgarse a comprar placas fotovoltaicas de segunda mano es una temeridad técnica y económica.

Además de esto, todos los fabricantes incluyen un manual de instalación que debe respetarse para conservar la garantía del panel, si no se respeta ese manual se pierde toda garantía, y por desgracia, si compramos una placa solar de segunda mano, jamás podremos saber cómo fueron instaladas en su primer uso.

Un foco para fraudes

Por último, los expertos de Sun Fields recuerdan que otro de los aspectos a tener muy en cuenta es el de ¿quién es el fabricante del panel solar que voy a comprar?.

“Aunque parece una pregunta un tanto absurda, no lo es. En una gran mayoría de los casos de paneles solares de segunda mano que se ofrecen por internet, se ha manipulado la etiqueta que figura en el panel, es decir, se ha quitado la etiqueta original de fábrica y se ha puesto otra nueva. Por tanto, ni vamos a poder reclamar al fabricante original (por que no lo vamos a poder conocer), ni tampoco sabremos si los datos eléctricos que figuran en la etiqueta son reales (que no lo van a ser)”, apuntan finalmente.

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