Vacaciones sostenibles, la clave no está sólo en la inversión económica

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Con la llegada del sol y las temperaturas al alza, no son pocos los que se decantan por comenzar a planificar las vacaciones estivales. Pero quizás, con la llegada de aplicaciones que permiten calcular la huella de CO2 que dejamos tras nosotros en un vuelo o averiguar el consumo energético de un hotel, ya es hora de sumar un nuevo criterio a la elección del destino turístico: la sostenibilidad.

Según datos del Instituto Tecnológico Hotelero (ITH), el consumo energético anual del sector hotelero español se valora en 1.230 millones de euros. No obstante, un estudio llevado a cabo por Endesa revela que en torno a un 61% de los hoteles podría ahorrar entre un 19% y un 20% en consumo energético si adoptase medidas de eficiencia energética. Con ello, las cadenas hoteleras no solo lograrían reducir costes que, en algunos casos, afectan al 25% de su factura, sino que, además, las emisiones de CO2 disminuirían alrededor de 835.000 toneladas por año.

Pero, ¿cómo acometer estos cambios? ¿Suponen una gran inversión? Lo cierto es que con una simple llamada de teléfono es posible conseguir mejoras sustanciales la factura eléctrica. Una mejora de la contratación energética con un ajuste de potencia permitiría ahorrar a un 59% de los hoteles hasta 2.000 euros al año.

La sustitución de la iluminación convencional por un sistema LED combinada con el uso de sensores de presencia que regulen el encendido y apagado del sistema, permite un ahorro inmediato en el consumo de entre el 15% y el 40%. Esta es, junto con el uso eficiente del agua, una de las medidas más populares. Esto es debido a que la instalación de dispositivos de ahorro en grifos y duchas es una medida asequible y sencilla que permite un ahorro sustancial sobre un elemento que acapara el 24% de la factura energética: el agua caliente sanitaria. La renovación de los electrodomésticos por otros más sostenibles es también una alternativa que repercute de modo directo e inmediato en la reducción de costes.

Sin embargo, una medida que a menudo queda relegada en el olvido es la concienciación medioambiental de los clientes y usuarios. Por más medidas que adopte la cadena hotelera, siempre queda en manos del usuario realizar un uso razonable de luz y agua o contribuir con la reutilización de las toallas de baño. De nada sirve que el hotel apueste por ofrecer productos de Comercio Justo, productos para el baño respetuosos con el medio ambiente o contenedores para reciclar si los huéspedes no hacen un uso bueno y responsable de ellos.

Por eso estas vacaciones, no olvidemos que cada acción cuenta y que depende de nosotros dejar, a nuestras espaldas, una huella sostenible.

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